Al final las cosas siempre pasan por algo. Llámalo destino, llámalo casualidad o no sé, como quieras llamarlo, pero pasa porque tiene que pasar. Unas veces la vida es justa y otras no tanto. Puede dar alegrías o disgustos; puede hacer que avances o caigas otra vez, pero es para aprender, porque si no fuera así, no aprenderíamos nada más que a que todo fuese bonito y perfecto, pero cuando se volviese negro estaríamos acabados. Cada historia es diferente, y cada una se cuenta de una manera; hay quien sabe contarlas bien porque tienen experiencia, y otros no tanto, porque aún les queda por aprender. No pienses en amargarte la vida en cada una se esas situaciones sin salida, puedes sustituir las lágrimas por una sonrisa y afrontar las cosas. ¿Que son malos tiempos? Vendrán mejores, y vendrán por sorpresa, sin avisar, y porque tienen que pasar. Y verás que si tienes que darte alguna torta que otra, te la darás para luego no cometer el mismo error dos veces.
Pero ya sabes, las cosas pasan porque tienen que pasar, y todo está escrito, solo que eres tú el que decide como llegar a cada momento de la vida.